20 años de Berria: hacia una operación ‘digital first’ y un nuevo modelo de negocio
Historias

20 años de Berria: hacia una operación ‘digital first’ y un nuevo modelo de negocio

octubre de 2024

Heredero de Euskaldunon Egunkaria, clausurado tras sentencia judicial, Berria llegó a los quioscos el 21 de junio de 2003. En euskera, ‘berria’ significa ‘nuevo’ y, también, ‘noticia’. Su nombre no es, por tanto, casual: tuvo al inicio y tiene aún hoy una fuerte carga simbólica. Veinte años después, Berria sigue siendo el único diario generalista de periodicidad regular editado en la lengua vasca. La referencia de toda una pléyade de pequeños medios locales en euskera que riegan tanto Navarra como el País Vasco.

Pero, sobre todo, Berria es un proyecto cultural cuyo objetivo es la normalización del euskera. Ya lo había sido Egunkaria, resultado en 1990 de una iniciativa impulsada por 70 personalidades de diferentes ámbitos que consiguió la adhesión de 90.000 personas y recaudó 300.000 euros para hacer realidad “el diario de los euskaldunes”. El sello cultural de Berria y el hecho de que su audiencia potencial sea limitada (en el mejor de los casos, unas 700.000 personas que hablan, leen o entienden el euskera) han marcado su evolución desde entonces. Por ejemplo, impide una apuesta sin complejos por la monetización de sus contenidos en el entorno digital: Berria no se ha planteado nunca —ni tampoco ahora— levantar ningún muro de pago como sí hacen otros medios porque eso iría directamente contra su misión.

¿Qué hacer entonces si las ventas en quiosco han sido siempre residuales, si las suscripciones a la edición impresa han caído a la mitad en estas dos décadas, si la conversión o la transición de suscriptores de papel a suscriptores digitales no está siendo lo suficientemente rápida ni numerosa como para compensar el declive, si la publicidad ha pasado del 25% al 15% del total de ingresos…? 

En Berria lo han tenido claro desde el principio: mirar, pensar, probar. Otra vuelta. Otra más. Y otra…

Al menos desde 2014, Berria ha estado en permanente transformación. En ese camino esforzado ha tenido mucho que ver Martxelo Otamendi, su histórico director, a quien en 2023 sustituyó la que era su subdirectora, Amagoia Mujika, coincidiendo con el vigésimo aniversario del periódico. Periodista vocacional, Otamendi ha participado en decenas de congresos internacionales, ha leído todo lo que caía en su mano y ha estado pendiente de cuantas tendencias han ido irrumpiendo en el sector en las últimas décadas. Su curiosidad ha permeado a la redacción. En pocos diarios hemos sido testigos de tanta cultura periodística y de tantísimas ganas por seguir ampliándola. Si algo no se puede negar a Berria es compromiso y entusiasmo. Con una particularidad: su gestión asamblearia. Todo se debate, todo se vota. No se concibe otra manera de avanzar, a pesar de que la obligada participación ralentice las decisiones. Tampoco en el proyecto en el que hemos participado nosotros.

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El último gran cambio de Berria había tenido lugar diez años atrás, en 2014. Se rediseñó entonces la edición impresa y se dio un vuelco importante a la organización de la redacción con el estreno de editores no adscritos a sección alguna y la ubicación del equipo digital en el centro del espacio físico. Objetivos: evitar tantos reinos de taifas, estrechar la coordinación. Arrancaron también en ese momento un concepto semi-monográfico de la edición dominical, el suplemento cultural Nasan y el de montaña Tantoa, y una sección de estilos de vida llamada Bizigiro. Todo esto sigue vigente. El rediseño de la edición digital, por el contrario, tuvo que esperar hasta 2017. Y es que Berria siempre ha confiado en su equipo interno para cualquier desarrollo tecnológico… hasta hoy.

En vísperas de su vigésimo aniversario, Berria era consciente de que era necesario un golpe de timón mucho más profundo. Si bien desde 2019 se había implantado el concepto ‘digital first’ (‘sarean fite’, en euskera), en la práctica cada periodista decidía cómo operaba y qué priorizaba; es decir, en el fondo la mentalidad ‘print’ seguía dominando la operación informativa. Pero la semilla estaba plantada y ha posibilitado el segundo gran cambio de Berria, gestado con nuestra participación entre 2022 y 2023.

Este nuevo proyecto ha conseguido consolidar por fin el ‘digital first’ y, tan importante o más, ha supuesto implantar por primera vez una plataforma tecnológica externa e impulsar un nuevo modelo de negocio con el objetivo de diversificar ingresos, captar más ‘amigos’ de Berria (berrialagunas, como ellos los llaman, figura creada en 2011) y ensanchar la base de suscriptores digitales (única vía potencial de crecimiento). Aunque los suscriptores de la edición impresa son la mitad que 2003, Berria ha conseguido sumar 8.000 nuevos suscriptores digitales. Los berrialagunas son ya 14.000.

Y es que Berria, como proyecto cultural, tiene una gran dependencia de las subvenciones públicas, algo que es una espada de Damocles. Antes de la crisis de 2008, el 50% de los ingresos lo aportaban los suscriptores de la edición impresa, la publicidad suponía un 25% y las subvenciones otro 20%. Hoy, los suscriptores aportan un 40% de la tarta, las ayudas públicas se sitúan en un 30% y la publicidad ha bajado al 15%. Como novedad, la esperanzadora diversificación: la suma de otras vías de ingresos supera el 15%, para satisfacción del equipo. 

El plan estratégico de Berria contemplaba otros objetivos. Entre ellos, un salto de calidad en los contenidos. Y caminar hacia un modelo de gestión verdaderamente feminista. En los últimos tiempos, se ha puesto en marcha Berria Ikasgela (una web de contenidos para estudiantes de ESO y Bachiller) y se ha experimentado con el periodismo de datos. También, se ha desarrollado —junto a la Feria de Durango— un completísimo portal que recoge toda la producción editorial y discográfica en euskera. Se han lanzado tres podcasts… 

Durante un año, hemos acompañado a Berria en este proceso apasionante. Con su equipo directivo, hemos reflexionado sobre la organización y el producto. Sin cortapisas, llamando a las cosas por su nombre. Confrontando rutinas, poniendo en duda algunas conclusiones previas. El equipo de Berria ha tenido el coraje de escucharnos y, en su caso, de revisar y ajustar. Con los ojos y los oídos bien abiertos. La relación entre equipo interno y los consultores de Errea ha sido de respeto mutuo y acogida: ejemplar.

El corazón y el pulmón del proyecto Berria 2023 han sido digitales. El cambio de cultura en la redacción, profundísimo; y la complejidad y el alcance del cambio, gigantescos. Pero las cosas han fluido bien. 

En las plataformas web y móvil, se ha procurado ante todo facilitar la navegación y aumentar la permanencia. En este sentido, ha sido mucho más que un rediseño: se ha simplificado al máximo la estructura pensando en el usuario, se ha reducido el número de secciones y se han creado áreas de contenidos más transversales. También, se ha apostado por la opinión. Y se han destacado dos temáticas estratégicas: mujer y medio ambiente, que a partir de ahora no sólo cuentan con espacios propios sino que lo impregnan todo. 

La nueva home es más flexible y permite ajustarse mejor a la actualidad. El usuario puede elegir una navegación normal, una que prioriza la última hora o una personalizada (‘Mi Berria’) ,en función de sus intereses. Audio y vídeo han ganado presencia y potagonismo.

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Algunas de las páginas del rediseño del periódico y los suplementos de Berria.

Pero no sólo hemos rediseñado por completo las plataformas digitales de Berria, también la edición impresa, sus cuatro cuadernos territoriales semanales y otros semanarios comarcales asociados (Hitza). Y hemos creado un estilo para las piezas de márketing y autopromoción. Gráficamente, el periódico es hoy más sobrio, delicado y elegante. Cuenta con un amplio repertorio de recuadros (toolbox) y otros elementos contextuales. Declina y diferencia bien los géneros. Marca mejor los ritmos al dotarse de una retícula multicolumna. Se libera de algunos corsés y admite sorpresas, sobre todo en los grandes reportajes y coberturas. Distingue dos grandes zonas informativas y reubica la opinión en el centro como franja fronteriza entre ambas. Sobre una nueva base cromática y las tipografías Feature y Graphik, Berria cuenta ahora con un sistema de identidad visual coherente en todos sus soportes.

Berria ha dado un salto de gigante. Se ha transformado. Pero sigue conservando el espírit Berria, ese que todavía hace que sea innegociable el descanso dominical, por lo que los lunes no circula la edición impresa. “Han sido tres años frenéticos, tenemos la sensación de ser un poco funambulistas”, reconoce con humor Mikel Peruarena, uno de los tres coordinadores del proyecto. Los otros dos han sido Idurre Lazkano y Pello Urzelai. Trabajar con ellos ha sido un privilegio. Ojalá no cambien nunca. 

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The Independent

Rediseño en 2010 donde cambió por completo la configuración del diario: abandonó el cuaderno central de análisis y opinión ‘Viewspaper’ y apuesta por una fórmula más compacta, mezclando noticias y opinión.

El proyecto gráfico pretende acompañar estas mudanzas y dotar al producto de mayor visibilidad, más potencia y más sofisticación.

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Edición papel y On-line de ‘20 minutos’

En mayo de 2016 aparece en las ciudades españolas de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla nuestro rediseño del gratuito 20 minutos, que presenta la actualidad “de múltiples maneras, cada cual adecuada a la naturaleza de cada historia para que nada resultara predecible o monótono”. La versión On-line, también rediseñada por este estudio, se termina de implementar en 2020.