Cómo elegir una tipografía
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Cómo elegir una tipografía

Romanas y serifas, egipcias, de palo seco, script o de fantasía… En el mercado hay disponibles cientos de tipografías con distintos estilos, formas, licencias y usos. Elegir la tipografía más adecuada significa buena parte del éxito (o del fracaso) de un proyecto gráfico. Cómo hacerlo es parte del arte de los diseñadores.

Es por eso que al lanzar esta semana la tipografía Godina, con unos nuevos pesos y una versión redondeada; y convertirnos con prudencia, calma y algo de atrevimiento en creadores de tipografía, queremos preguntarnos cuál es la magia que hay detrás de la elección del diseñador entre una y otra.

¿Cómo se eligen? ¿Hay alguna regla, algún criterio, magia… detrás de esa elección? ¿Cómo se aprende a combinarlas? ¿Es más importante la legibilidad o la belleza? Hemos querido plantear estas preguntas a cinco colegas de profesión a quienes respetamos y con los que, incluso, a veces, competimos: Ana Moliz, diseñadora, profesora en La Gauss y cofundadora de Rayitas Azules; Andoni Egúzkiza, diseñador y socio del estudio WellDone; Álex López, director creativo de marca en Grávita; Diego Areso, director de Arte del diario El País; y Víctor Palau, director y editor de la revista Gràffica. Éstas son sus respuestas, que compartimos:

¿Cómo aprendiste a elegir y utilizar tipografías?

Ana Moliz: Con observación y práctica. Buscando referencias y tratando de aprender de los mejores. Como es natural, conforme vas avanzando en tus conocimientos, tienes más donde elegir, tu campo de visión se amplía, conoces mejor las necesidades de los proyectos y las tipografías que —piensas— mejor van a funcionar. Incorporas a tus elecciones las necesidades técnicas del proyecto, tratas de anticiparte a los posibles problemas que pueden surgir, poco a poco vas adquiriendo una visión global de cada proyecto de sus necesidades tipográficas.

Andoni Egúzkiza: Como todos los que en los 90 no tuvimos formación reglada en diseño: por envidia. Copiando. Entonces, sin internet, la oportunidad de acceder al trabajo de otros estudios era mucho más limitada. Aprendí, por un lado, a diseñar con tipografías serif viendo cómo las empleaba un estudio pamplonés que se llamaba Bega Comunicación; y , por otro, a manejar las sans con Pablo Martín y Fernando Gutiérrez, socios entonces en Gráfica.

Álex López: Durante la carrera, tuve la suerte de tener una asignatura sobre tipografía. Eso me ayudó a crear un primer gran sesgo: las que funcionan y las que no. Además de la teoría, con el paso del tiempo vas sumando muchas referencias en la cabeza. El ojo tiene más memoria que la cabeza. Con la teoría y con la intuición, se genera un cóctel a la hora de elegir una tipografía.

Víctor Palau: Muy sencillo: utilizándolas. Cuando estaba estudiando en Inglaterra, había una asignatura de tipografía que iba de utilizar una tipografía para expresar algo sin nada más que esa letra. Si escribes la palabra ‘amor’, depende de qué tipo utilices expresa una cosa u otra. Ahí me di cuenta de que las letras sin más ya expresan emociones y transmiten conceptos. Y descubrí la tipografía utilizándola. Hay que pensar que en los 90 había muy pocas opciones y aprendíamos a utilizarlas según iban llegando nuevos tipos. Después, hubo una explosión, y tuvimos que estudiar y aprender. Por eso, cursé en Barcelona un máster: para poder conocer sus formas, sus usos…

Diego Areso: Copiando o, al menos, usando como chispa creativa los diseños que me gustaban. Leyendo sobre el tema. Hablando con diseñadores de letras. Analizando cada trozo de papel diseñado que cae en mis manos (y memorizando las combinaciones tipográficas más interesantes). Y, sobre todo, probando muchas cosas, equivocándome a menudo… y rectificando).

“¿Cómo aprendí a utilizar una tipografía? Copiando los diseños que me gustaban”

Diego Areso

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Trabajos editoriales que ha realizado WellDone donde la tipografía es la protagonista.

¿Cómo escoges una tipografía para un proyecto?

Ana Moliz: Procuro tener una visión global de las necesidades técnicas y de los posibles lenguajes visuales que le podrían ir bien. Busco inspiración en todas partes. Miro proyectos que me gustan, que creo que están bien hechos, da igual la época. En cuanto a la parte más técnica, analizo muy bien los soportes en los que el proyecto se va a implantar y, de ahí, valoro la legibilidad, si con los pesos o estilos de la fuente voy a tener todo lo necesario (por ejemplo, una bold y una regular con sus respectivas itálicas), y compruebo que el set de caracteres de la fuente cubre todas las necesidades del proyecto (por ejemplo, numerales, símbolos matemáticos, distintos idiomas o, incluso, distintos alfabetos). Una vez tengo todo esto, trato de que la elección sea la adecuada para transmitir lo que el proyecto necesite comunicar.

Andoni Egúzkiza: Cuando desarrollo un trabajo, tengo siempre en mente el ‘aire’ que me apetece darle, y esto termina por delimitar la paleta tipográfica. Dependiendo del presupuesto y del tipo de encargo, nos planteamos comprar o no. En el estudio somos un poco ‘enfermos’ de la tipografía, así que estamos muy al día de las novedades de las casas tipográficas que más nos gustan. Así que, cuando decidimos comprar, podemos pasar hasta un par de días imprimiendo tipos hasta dar con la que mejor encaja.

“Cuando desarrollo un trabajo, tengo siempre en mente el “aire” que me apetece darle, y esto termina por delimitar la paleta tipográfica”

Andoni Egúzkiza

Álex López: Entendiendo la tipografía como la voz de la marca. Procuro no mirarla desde una óptica de bonita o fea, todas tienen una finalidad. Al igual que nos parece natural hacer deporte con zapatillas e ir con zapatos a una fiesta elegante, hay tipografías que, si están fuera de su contexto, suelen no funcionar. Para ayudar a encontrar la más adecuada cuando abordamos un proyecto, el primer lugar al que acudimos es a la estrategia de la marca. Es fácil extraer de ella las claves que pueden ayudar a tomar la decisión. Hay otro factor que suele condicionar: el económico. Es útil saber si el cliente está abierto a dar el salto de las tipografías gratuitas a las tipografías con licencia o a desarrollar una a medida. Toca ser didácticos para explicar los beneficios de una tipografía que conlleva una inversión, frente a una gratuita. Es evidente a nuestros ojos, pero no tiene por qué serlo también a ojos del cliente.


En 2007, se rediseñó El País y se introdujo la tipografía Majerit diseñada por Mário Feliciano. En 2018, Diego Areso se puso en contacto con Mário: “Queríamos mejorar el texto de cara a su uso en la web y crear algún peso más para los titulares de los suplementos… pero Mario decidió redibujar de cero la tipografía. Y la bautizó Majrit”.

Diego Areso: No hay reglas fijas. En ocasiones, hay una letra que me gusta y que tengo rondando en la cabeza hasta que aparece un tema que se adapta a ella y que me permite jugar. Otras veces, el proyecto tiene necesidades concretas. Ahí comienza la aventura de rebuscar entre decenas de opciones diferentes, hasta que aparece la tipografía que funciona.

Víctor Palau: La verdad es que de una manera muy innata. Sabes si quieres contraste y fuerza o sutileza y elegancia. No es tanto utilizar una tipografía concreta sino que vas al mercado y buscas una sensación o un uso. A veces, incluso te saltas el uso para el que está pensada la tipografía para, precisamente, meter un elemento disruptivo al proyecto.

¿Hay alguna letra en concreto que te fijes más?

Ana Moliz: Lo habitual es usar como modelo la ‘a’ minúscula, porque suele poseer todas o casi todas las características estructurales que están presentes en las demás letras.

Andoni Egúzkiza: No tengo muy claro por qué, pero suelo fijarme mucho en la ‘a’, la ‘g’, la ‘R’ y la ‘l’. Con cada una de ellas, tengo mis manías particulares. Por ejemplo, no soporto las ‘l’ con terminación curva, salvo la de la Johnston. Y tengo debilidad especial por los ‘ampersand’.

“La letra habitual para fijarse es la «a» minúscula, porque suele poseer todas o casi todas las características estructurales que están presentes en las demás letras.”

Ana Moliz

Álex López: Suelo tender a mirar primero la ‘a’ minúscula. Una ‘a’ redondeada te lleva a un mundo muy diferente al de una ‘a’ humanista.


Inspirada en la claridad, eficacia y minimalismo propios de la cultura sueca, la identidad visual desarrollada por Grávita para Klimb parte de una tipografía propia y un wordmark de formas sencillas que recogen el imaginario de la gimnasia tradicional. 

Diego Areso: Siempre me fijo en la a minúscula. Le tengo cariño a su trazo complicado.

Víctor Palau: No en especial. Suelen atraerme cosas muy correctas e incluso aburridas. No me gusta la nueva tendencia de letras fantásticas y decorativas. Y, si me fijo en detalles, son los remates, las trampas de tinta, cómo han acabado las esquinas o las pequeñas curvas internas que solo se ven a un tamaño gigante.

A la hora de afrontar un proyecto, ¿una tipografía o combinar? 

Ana Moliz: Cada proyecto es un mundo. Hay muchas variables que lo hacen único. Hay que procurar tenerlas todas en cuenta a la hora de diseñar. Por otro lado, a la hora de abordar cualquier proyecto hay que tener en cuenta que antes que el gusto personal (tanto los de cliente como los de una) están, o deberían estar, las necesites objetivas del mismo. Por ejemplo, si se trata de un trabajo editorial, raramente voy a usar una sola fuente, pues esas necesidades objetivas que acabo de mencionar me marcan que la gran cantidad de información textual que suele tener una publicación requiere de distintas tipos para jerarquizarla convenientemente. Por otro lado, el binomio serif+sans no cabe duda de que tiene tiene muchas posibilidades, como R2D2 y C3PO, que son una pareja ideal por muchos años que pasen. Pero hay más posibilidades, claro está.

Andoni Egúzkiza: Tendemos a combinar, y la dupla serif y sans suele ser lo habitual. Otra combinación común es una sans con otra que únicamente funcione para los titulares: condensadas, stencil… Si bien, lo cierto es que llevamos varios años resolviendo algunos trabajos completos con una única fuente y, en muchos casos, con un único peso: no deja de ser otro modo de conseguir resultados diferentes.

Álex López: No tengo una preferencia. Según el proyecto, puede funcionar bien utilizar solo una tipografía. En esos casos suele ser neutra. Hay casos en los que los recursos de marca tienen tanta personalidad que la tipografía puede ayudar a bajar su volumen. De la misma manera, puede ocurrir al revés: si necesitamos un plus de personalidad una ‘display’ para titulares puede aportar una seña de identidad a la marca, pero esto te obliga a tener otra para los textos de párrafo que ayude a la lectura.

“No hay reglas sobre cómo combinar tipografías”

Diego Areso

Diego Areso: De nuevo, no hay reglas. Para proyectos grandes, la combinación básica suele ser: principal + secundaria + color: una tipografía con más personalidad que añade un toque ocasional de excentricidad. A veces, intento usar solo una tipografía, de la manera más sobria, para buscar algún efecto determinado, o por el reto de hacer muchas cosas con pocos medios. En otras ocasiones, el proyecto pide (o permite) mezclar muchas tipografías. Manejar ese circo de muchas pistas es un reto difícil pero divertido.

Víctor Palau: Son siempre pares que se compensan o contrastan. No hay reglas absolutas. A veces, es una muy comprimida con una superexpandida. O una muy antigua con algo muy actual. Es como cocinar o componer música. Todo vale si tiene lógica y buen gusto.

¿Hay alguna ‘prueba del algodón’ a la hora de combinar tipografías?

Ana Moliz: Lo más importante es que se perciba el contraste, que no sean iguales. Partiendo de esto, podemos buscar los efectos que consideremos convenientes: un contraste más armónico o uno más rompedor y llamativo. Depende de lo que queramos contar.

Andoni Egúzkiza: Si la hay, todavía no la conozco. El uso de la tipografía, aunque se rija por una serie de normas muy determinadas, a la vez está muy sujeta a las modas. Hoy, vemos y empleamos tipografías y combinaciones con las que hace años se nos hubieran caído los ojos. En todo caso, para mí hay dos pautas claras a la hora de combinar: que las dos tipografías se diferencien claramente la una de la otra, para así asignarles funciones distintas, y que ambas no sean demasiado ‘especiales’.

Álex López: Por regla general, suelo fijarme que los números compartan la misma línea base. Es una pequeña manía, pero no me suelen funcionar las tipografías que tienen saltos en la línea base de los números.

Diego Areso: Cada vez tengo más manga ancha a la hora de usar las letras con cierta libertad. Supongo que la sobriedad tipográfica no tiene valor si no hay una buena razón editorial que la respalde. Eso sí: me horrorizan los diseños en los que se mezclan tipografías muy parecidas sin jerarquía o criterio.

Víctor Palau: Para mí no. Es un tema de mirar y comparar, comparar hasta que hay ‘match’. Es como ligar, ¿hay algún secreto para ligar?

“Es un tema de mirar y comparar, comparar hasta que hay match. Es como ligar, ¿hay algún secreto para ligar?”

Víctor palau

¿Dónde buscas inspiración para nuevas tipografías?

Ana Moliz: ​​Parte de mi día a día consiste en generar contenido tipográfico para diferentes medios. También, colaboro con fundiciones, con lo cual tengo que estar muy día. Estoy suscrita a muchas newsletters y suelo hacer un barrido semanal por blogs especializados. Tengo mis carpetas en las diferentes redes donde voy guardando información. Soy una ‘content curator’ tipográfica. Leo mucho y selecciono lo que me parece más relevante.

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Proyecto de Buenaventura donde Ana Moliz revivió las letras de un muro convirtiendolo en un diseño tipográfico para la cooperativa olivarera Loxa.

“Tengo tres fuentes a las que suelo recurrir. Instagram, Savee y fundiciones guardadas. Siempre que veo algo interesante lo guardo, por si en el futuro sirve de referencia”

Álex López

Andoni Egúzkiza: Cuando veo un trabajo, la tipografía es una de las primeras cosas en las que me fijo. Y, cuando alguna me llama la atención, investigo hasta dar con ella. Alguna vez, incluso, he llegado a escribir/asaltar al diseñador para preguntarle directamente. Además de consultar las webs de las fundiciones tipográficas, regularmente visito fontsinuse.com para revisar usos y combinaciones: hacen una labor brillante de curación de trabajos.

Álex López: Tengo tres fuentes a las que suelo recurrir. Instagram, Savee y fundiciones guardadas. Siempre que veo algo interesante, lo guardo por si en el futuro me sirve de referencia.

Diego Areso: En otras revistas o periódicos. En toda web que pasa por mi pantalla. En cualquier anuncio de la tele. Es un poco obsesivo, porque siempre me fijo en cómo están construidos los textos de las cosas, pero…, bueno, me gusta.

Víctor Palau: En los trabajos de muchos compañeros que son fuente de inspiración. A veces, les preguntas porque no sabes de donde salen. También, porque a la redacción nos llega mucha información de nuevas tipografías, y eso nos mantiene en constante actualización. La verdad es que es bastante natural, no es obsesivo. No necesitamos mucho para seguir haciendo buenos proyectos. En la última revista que hicimos ‘¡Mússica!’ casi no perdimos tiempo buscando tipografía… Salieron solas.

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Algunas de las últimas revistas de Gràffica, medio dedicado en exclusiva al mundo del diseño.

¿Cómo organizas las tipografías en tu ordenador? ¿Tienes un sistema?

Ana Moliz: Tengo carpeta de ‘trials’, otra de compradas por año/proyecto, y el resto prácticamente por fundiciones. Para otras cuestiones, tengo tablas o listados donde especifico que se trata de nuevas tipos, tipos con serifa, display, slab…

Andoni Egúzkiza: En el estudio las guardamos por orden alfabético en una carpeta del servidor contra el que trabajamos todo el equipo. Además, yo suelo instalármelas en mi ordenador nada más comprarlas.

Álex López: Soy algo desordenado. He utilizado varios gestores, pero al final me siento más cómodo con la opción más sencilla de utilizar el catálogo tipográfico del Mac. Intento no tener muchas tipografías instaladas y que el campo de búsqueda no sea en mi ordenador sino pasar por una serie de fundiciones que me gustan su trabajo.

Diego Areso: Pues… tengo una carpeta que se llama ‘Tipejos’ donde voy acumulando referencias, pdfs, letras obsoletas, pendientes de licencia… Las clasifico por fundiciones y, de vez en cuando, me doy una vuelta por ahí.

Víctor Palau: La verdad es que solemos guardarlas en sus propios proyectos y, luego, en el software de gestión tipográfica. Utilizamos Suitcase, y ahí lo tenemos todo listo y ordenado. También usamos mucho Adobe Fonts, con lo que todo está ahí, activado o no, y compartido para todos los ordenadores del equipo. Es una gran herramienta.

¿Legibilidad o belleza?

Ana Moliz: Es que no son características incompatibles o antitéticas. La experimentación tipográfica, que juega con la legibilidad en un plano más conceptual, tiene su espacio. Adoro la experimentación con letras. Hoy en día, se están haciendo cosas verdaderamente interesantes y estimulantes. Este es un asunto enormemente amplio al que se han dedicado libros y trabajos académicos, y que suscita debates encendidos. Pero, por lanzar una idea en una sola línea, diré que, en tipografía, la limpieza de formas, las construcciones racionales, es decir, las puramente legibles, pueden ser extremadamente bellas.

Andoni Egúzkiza: Ambas. Y, dependiendo del uso de la tipografía, me inclino hacia una u otra. Si es para textos que requieren una lectura atenta, legibilidad. Si se trata de titulares o textos muy cortos y con buen tamaño, puede prevalecer lo bello, si es que así lo demanda el trabajo. En este asunto, tengo una máxima: los tipos que sirven para cuerpo de texto también lo hacen para titular, pero no siempre los tipos que sirven para titular funcionan como cuerpo de texto.

Álex López: El reto es que cumpla ambas. La belleza dependerá del contexto. Por ejemplo, la Helvetica en el metro de Nueva York: podríamos decir que es bella por su funcionalidad, pero en cambio, si la utilizáramos en un contexto que busca mayor expresividad, lo bello se puede volver ‘soso’. Volviendo al símil de la ropa, la belleza suele ir vinculada a ir con el calzado adecuado para la ocasión. Y si decidimos saltarnos las normas preestablecidas, que sea con intención de arriesgar, que no sea por desconocimiento.

Diego Areso: Depende.

Víctor Palau: Ambos. Nos se puede una cosa sin la otra.

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Godina

Inspirada en la idea de que las formas primarias pueden formar un alfabeto completo, Godina es una tipografía que deconstruye y construye formas de maneras cautivadoras.

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