Los entornos digitales definen la nueva identidad visual de la Cámara de Comptos de Navarra
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Los entornos digitales definen la nueva identidad visual de la Cámara de Comptos de Navarra

abril de 2024 Narrativa
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La Cámara de Comptos de Navarra es el tribunal de cuentas más antiguo de España y una institución prestigiosa y apasionante. Su historia está plagada de tribulaciones. Fue creada por el rey Carlos II el 18 de febrero de 1365, cuando Navarra atravesaba una delicada situación financiera como consecuencia de sucesivos episodios bélicos; estuvo a punto de desaparecer con la anexión a Castilla en 1512; fue finalmente abolida en 1836 y restablecida 140 años después, en 1980, ya en democracia. También en este momento Navarra se adelantó al resto: fue la primera comunidad autónoma española en dotarse de un órgano fiscalizador de las administraciones públicas. Lo que hace particular a la Cámara de Comptos es su plena autonomía operativa. Está adscrita al Parlamento foral, a quien rinde cuentas, pero tiene independencia de organización y gestión. No sufre injerencias políticas de ningún tipo. Sus informes cuentan con el respaldo unánime de toda la sociedad. 

Entrar en la sede de Comptos en el casco antiguo de Pamplona es visitar el único edificio gótico civil de la ciudad. Como viajar en el tiempo. Rendición de cuentas, administración y consejo en materia de finanzas, tribunal de Hacienda, recaudación de impuestos, jura de cargos oficiales… La historia de Navarra está escrita en buena medida en sus libros de Registro, un tesoro documental sin parangón en Europa que se conserva el Archivo General de Navarra. Nuestro acercamiento a la institución, cuando está nos llamó, no podía ser otro que respetuoso. Pero en seguida vimos que el prestigio no está reñido con la cercanía: sentimos el peso de los siglos, sí, pero al mismo tiempo comprendimos que los auditores no son seres de otro planeta ni mucho menos estirados o soberbios, sino accesibles personas de carne y hueso que se dedican a revisar el manejo de los dineros, algo tan mundano, y que lo único quieren es que la ciudadanía —no sólo ni principalmente los políticos— entienda lo que analizan.

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Nos llamó Comptos, en primer lugar, para diseñar el libro de su 40 aniversario. Que la portada de ese libro sea el corte axial de una alcachofa, producto típico de la huerta navarra, no es una anécdota ni cosa menor. Al contrario, es algo muy significativo. Propusimos esa portada en 2022 en lugar de otras opciones más previsibles. La alcachofa quería ser una mirada cotidiana y metafórica al corazón de la actividad de la institución. Porque debajo de cualquier actividad económica y de sus cuentas hay siempre personas. Revisitar el logotipo de Comptos y establecer esta conexión era algo que cualquier otra institución o empresa hubiera sido rechazado a las primeras de cambio por considerarlo una frivolidad. Comptos, no. Primera sorpresa.

La segunda sorpresa vendría un año después. El responsable de comunicación de la cámara, Fermín Erbiti, volvía a llamar a nuestra puerta. Esta vez, para rediseñar de arriba abajo los informes, que son el verdadero meollo de Comptos, su razón de ser. Una tarea de orfebre por su densidad y complejidad. Nueva arquitectura, nueva señalización, nuevos niveles jerárquicos, nuevas y más legibles tipografías (Miletus, de Mário Feliciano, para textos; Financier, de Kris Sowersby, para tablas y gráficos), nueva iconografía, nuevo manual de gráficos, nuevo sistema de composición y rotulación de cubiertas… 

El encargo era una clara muestra de la voluntad de la institución de no perder el tren de los tiempos. De hecho, una de las obsesiones del equipo de comunicación es que Comptos sea accesible. Y así, los informes incluyen ahora sumarios ejecutivos visuales, gráficos y destacados de diversa índole. También, graban y difunden cápsulas de vídeo de un minuto que condensan con sencillez documentos sesudos. O están en redes.  A ganar claridad expositiva y a dotar de personalidad a todos esos canales nos hemos dedicado durante varios meses. 

La renovación de la identidad visual de la Cámara de Comptos de Navarra no entraba en sus planes, pero cayó como fruta madura. Tercera sorpresa… aunque a estas alturas ya no tanto. La supremacía de los entornos digitales y sus requisitos habían dejado obsoleto el logotipo vigente. Era preciso, les animamos, ‘aggiornarlo’, actualizarlo. No una revolución sino una adaptación para su funcionalidad multiplataforma.

Pero hagamos antes un breve viaje…

A la izquierda, la primera marca de Coptos de 1983 de la historiadora María Puy Huici. A la derecha, la segunda identidad visual estrenada en 1994.

En estas cuatro décadas desde su restauración, Comptos ha tenido dos identidades visuales. La primera es de 1983. Fue a instancias de la historiadora María Puy Huici, que la propuso. “Una inicial C, de Comptos, usada en 1386 por un clérigo de la cámara”, según explicó entonces Huici. La representación —dos dragones dispuestos en forma de C, con una cabeza en cada extremo— se encuentra en el libro 189 de los Registros de Comptos. A la capitular se le añadieron el nombre completo de la institución en grafía gótica y una versión antigua del escudo de Navarra. Con esos tres elementos se compuso el primer logotipo de la etapa moderna de la cámara. Como bien apunta Fermín Erbiti, autor también de varios libros sobre la historia de Comptos, “aquel primer logotipo no transmitía una imagen muy amable de la institución como carta de presentación de informes de auditoría, y menos si estaban dirigidos a administraciones no acostumbradas al control”.

La segunda identidad visual, estrenada en 1994, se ha mantenido hasta 2024. Está basada en un sello de cera encontrado en un libro de Registros del siglo XIV. Los investigadores han encontrado varios sellos de la época de la fundación de la cámara. Se trata de sellos de placa que se imprimían en los documentos sobre lacre. Las distintas versiones tienen en común que el escudo de Navarra figura en el centro rodeado de motivos vegetales y de la leyenda ‘Sigillum Camere Conpotorum”. Tradición, cualificación y servicio ciudadano fueron los vectores sobre los que se articuló la nueva propuesta, que procuró respetar el original.

El rediseño del logo ha consistido fundamentalmente en renunciar a la tridimensionalidad óptica del símbolo y en simplificarlo.

Pero en la edad digital esta identidad ya no funcionaba bien. No respondía a las exigencias de buscadores, sitios web, avatares de redes sociales o correos electrónicos, y presentaba dificultades para su reproducción en un buen número de soportes y situaciones. Tampoco ayudaban la tipografía corporativa (Trajan) ni una gama cromática confusa.

El trabajo ha consistido fundamentalmente en renunciar a la tridimensionalidad óptica (efecto relieve) del símbolo, que presentaba graves dificultades de reproducción, y en simplificarlo. ¿Cómo lo hemos hecho? Redibujando por completo tanto el escudo central como sus motivos florales y la inscripción circundante. Creando un contorno exterior regular. Renovando y ordenando la paleta de color, que cuenta ahora con un rojo más luminoso y ‘digital’ y un dorado protagonista. Renovando lpor completo el catálogo tipográfico (Garda Nova en lugar de Trajan) para ganar en visibilidad y legibilidad a cualquier tamaño… Sí, un trabajo de orfebrería. 

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La renovación de la imagen es respetuosa con su historia, pero se somete a una imprescindible simplificación para su funcionalidad digital.

La ventaja es que ya no hace falta disponer de una versión simplificada del logotipo, como hasta la fecha, porque el principal lo es. Y, además, se añade un sencillo avatar que permite conservar los valores y asegurar el reconocimiento de la institución incluso en soportes digitales minúsculos. Para la composición de este avatar se prescinde de casi toda la simbología: apenas se conserva el contorno exterior y el espacio interior pasa a ocuparlo una letra N en blanco sobre rojo. A partir de ahora, el contorno del símbolo se convierte en elemento visual principal —y en factor de reconocimiento— de portadas de informes, señalización o presentaciones.

La nueva identidad visual de la Cámara de Comptos de Navarra es respetuosa con su historia, como no podía ser de otra manera. Se mantienen los valores de la propuesta de 1994, con lo que se asegura su reconocimiento, pero se somete a ásta a una imprescindible simplificación con el fin también de actualizar además todos los demás soportes de comunicación de la institución. En última instancia, se trata de dotar de personalidad, flexibilidad funcional y coherencia a la imagen de la entidad: traer su imagen a la tercera década del siglo XXI.

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