Cada mes, desde hace años, realizamos un gráfico de gran formato para la revista Kress Pro, editada por el grupo Oberauer, con base en Salzburgo y ediciones en Alemania, Suiza y Austria. Kress Pro es una revista que analiza a fondo el estado de la industria periodística de Europa Central y entrevista a sus principales protagonistas. Pues bien, en abril hemos alcanzado el gráfico número 100: cien meses ‘visualizando’ el estado de salud de la industria a través de los datos.
Estos gráficos configuran una sección independiente dentro de la primera parte de la revista. Están acotados por un formato y una paleta romántica fijos: la doble página, el cián y el amarillo, límites fijados desde 2017, cuando rediseñamos la revista. Estos límites son un interesante corsé. La doble página obliga a calcular el espacio ‘en blanco’ que se va a dejar o, lo que es lo mismo, cuánta densidad va a tener cada gráfico; los dos colores obligan a pensar siempre en términos de jerarquía: cuál es la manera más eficiente de subrayar lo importante. El hecho de que nos dirigimos a una audiencia híperespecializada, cuya narrativa vehicular es el texto, con muy poca cultura visual, nos plantea una tercera obligación: hasta dónde podemos llegar con la visualización.
Todos esto hemos venido manejando durante cien números. ¡Cien gráficos!
¿Rigor o estética?
En el estudio debatimos con frecuencia cuándo una infografía es demasiado complicada visualmente. Es un falso dilema. Parecería que rigor y estética están condenados a oponerse. Y no es así: es posible encontrar soluciones que contengan los dos ingredientes.¡ Como si un gráfico bello no pudiera ser preciso! En cualquier caso, sabemos que se trata de una balanza que normalmente hay que equilibrar.
La tensión nunca se resuelve del todo. Algunos gráficos tiran para un lado y otros para el lado opuesto. Entran en juego distintos factores: el tema, los datos disponibles, si la audiencia puede bucear en la información o necesita entenderla de un vistazo… Para los gráficos de Kress Pro, solemos optar por soluciones que no son las más obvias. No un gráfico de barras cuando puede ser un sistema de cubos que muestre volumen; no una fiebre cuando puede ser una dispersión que revele relaciones entre variables. En definitiva, no lo más simple, pero tampoco lo más complejo. Esa es la dificultad. En esto, la dirección de Kress es inflexible: se tiene que entender.
Y este es, justo, el punto justo que suele ser más difícil de encontrar. Requiere conocer bien a la audiencia, saber cuándo una leyenda ayuda y cuándo sobra, entender que estética no es decoración sino claridad visual llevada hasta donde se puede llegar… Después de cien gráficos, ni la audiencia puede ser subestimada, ni nosotros pasarnos de frenada. Entre esos dos extremos, hay un margen estrecho donde surge lo interesante.

Qué enseña hacer lo mismo cien veces
- El boceto rápido es la mejor herramienta de validación.
- Mostrar tres alternativas al cliente antes de diseñar ahorra tiempo.
- El director editorial de Kress Pro, Markus Wiegand, es el mejor termómetro posible porque anticipa la reacción de sus lectores, a los que conoce perfectamente. Y, además, porque ya nos conoce a nosotros; él mismo ha ido ensanchando su mirada.
- Hay tipos de gráficos que funcionan mejor para ciertos datos, pero ninguno es universalmente bueno.
- A veces, el gráfico más riguroso es el que más arriesga visualmente.
- Si una leyenda es demasiado compleja, el problema no está en la leyenda sino en el gráfico.
- Repetirse es (casi siempre) sinónimo de pereza.
- Los límites estrechos no empobrecen el trabajo sino que elevan el listón de la exigencia y obligan a sacar petróleo.
- Subestimar a los lectores (sobreestimándose uno) es un grave error.
- La confianza se construye mes a mes.
Conversación con Markus Kaiser, director de Kress Pro
¿Qué esperabas del primer gráfico? ¿Cuál fue tu reacción al ver la primera propuesta?
Tuve un auténtico momento de “ajá” cuando vi por primera vez vuestras infografías. Eran excepcionales y completamente diferentes de lo que estaba acostumbrado a ver en los países de habla alemana. Allí las infografías suelen ser formatos pequeños y estándar que simplemente acompañan al texto. Vosotros, en cambio, las tratáis como una pieza periodística con entidad propia. Eso me encantó. Por eso confiamos en ese formato y lo publicamos a doble página en cada número.
Muchas veces decimos que eres el mejor termómetro porque sabes anticipar la reacción de vuestra audiencia. ¿Cómo decides si un concepto funciona o no?
Me gusta que huyáis de los formatos aburridos y convencionales. Eso es fantástico. Pero siempre intento asegurarme de que el lector pueda orientarse con facilidad dentro del gráfico y entenderlo sin esfuerzo.
¿Crees que vuestros lectores se han ido familiarizando con este lenguaje visual? ¿Sabes si lo valoran?
Nuestros lectores valoran mucho vuestras propuestas visuales. De hecho, he asistido varias veces a conferencias en las que los ponentes han utilizado nuestros gráficos como referencia.
¿Hay alguno de estos 100 gráficos que recuerdes especialmente? ¿Por qué ese?
Siempre me impresiona cuando conseguís representar cifras y relaciones de una manera tan clara que, aunque sea un tema complejo o poco habitual, enseguida se entiende cuál es la clave. Y después, al mirarlo una segunda vez, descubres nuevas capas de información.
¿Cuáles son tus gráficos favoritos?


